jueves, 23 de abril de 2015

La Casa de Bernarda Alba, comentario

La Casa de Bernarda Alba es una obra del subgénero dramático, organizada en 3 actos, escrita por el autor español Federico García Lorca (1898-1936). Lorca nació y creció en el municipio de Fuente Vaqueros, en la región de Granada (España). A los once años su familia se traslado a la ciudad de Granada (Comunidad autónoma de Andalucía, España), donde estudió en la Universidad de Granada con la intención de estudiar Filosofía y Derecho. En el tiempo en el que Lorca estuvo estudiando, el publicó su primer libro: "Impresiones y Paisajes" publicado en 1914. Desde ese entonces, García Lorca publico muchas obras, poesías, y hasta se incorporo en el área de la filmografía, y esto duro hasta su ejecución por los poderes franquistas totalitarias que se encontraban en conflicto en la Guerra Civil Española que ocurría en el momento. Lorca perteneció a la generación del 27; fue por tanto compañero y amigo de otros importantes poetas como Alberti, Guillén o Salinas. La generación literaria de 1927, que fue una generación de escritores y artistas que comenzó a surgir alrededor de 1925 y que se destacan por su importancia cultural y también por sus rasgos temáticos similares. En esta generación literaria se destacan 10 escritores y artistas diferentes: Pedro Salinas, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda, García Lorca, Rafael Alberti, Manuel Altolaguirre y Emilio Prados. Unos de los logros mas destacables de esta generación de escritores es su renovación de la poesía española vía aunando la tradición de la poesía española y aplicándole los fundamentos contemporáneos. Las ramas de la poesía que influenciaron a estos autores fueron: la poesía neo popular (influenciada por la popular pero con principios contemporáneos), poesía pura, la vanguardia (renovación del lenguaje poético), y la influencia clásica (autores como Góngora y Bécquer).
En su producción literaria destacan obras tanto dramáticas como poéticas (como puede ser visto en La Casa de Bernarda Alba el cual incluye poesía en el ultimo acto). La Casa de Bernarda trata sobre Bernarda y sus 5 hijas (Adela, Martirio, Angustias, Margarita, Amelia) viviendo en una casa insoladas del mundo. Tras la muerte de su segundo esposo, Bernarda Alba se recluye e impone un luto continuo por ocho años, prohibiendo a sus cinco hijas a que salgan a la calle. Cuando Angustias, la hija mayor y la única hija del primer marido, hereda una fortuna (del padre recientemente fallecido), atrae a un joven, Pepe el Romano. El joven se compromete con Angustias, pero simultáneamente enamora a Adela, la hermana menor, quien está dispuesta a ser su amante. Durante un encuentro clandestino de los amantes, María Josefa, la madre de Bernarda que mantienen encerrada por su locura, sale con una ovejita en los brazos y canta una canción absurda pero llena de verdades. Cuando Bernarda se entera de la relación entre Adela y Pepe, estalla una fuerte discusión y Bernarda le dispara a Pepe, pero éste se escapa. Tras escuchar el disparo, Adela cree que su amante se haya muerto y se ahorca. Al final de la obra, Bernarda dice que Adela se murió virgen para guardar apariencias, y exige silencio, como en el comienzo de la obra.


El trozo que se analiza en este comentario se ubica en el tercer acto,  justo antes de el desenlace de la obra, y se encuentra entremedio de las escenas 6 y 8.

El tema que se ve en esta obra es el de "La aceptación del conflicto por parte de Bernarda" y los subtemas por apartados que le aplican a este son: "Ignorancia ante el conflicto" (líneas 1-13), "La imagen de hombre en el conflicto" (líneas 14-37), y la "introducción de desenlace al conflicto" (líneas 38-54).

La Casa de Bernarda Alba esta estructurada por tres apartados generales diferentes, los que simbolizan a las tres diferentes estructura de narración usadas en la obra: planteamiento (primer acto), desarrollo (segundo acto), y la conclusión o desenlace (tercer acto).

El primer apartado (1-13) cuenta como tema "la ignorancia ante el conflicto", la ignorancia a este conflicto es propuesta por Bernarda ante el hecho de que su hija menor, Adela, esté sosteniendo relaciones sexuales con Pepe el Romano, el futuro marido de Angustias. Por lo tanto para esta parte de la obra Adela ya era la amante de Pepe el Romano.

Las líneas 1 y 2 le corresponden a Bernarda, quien comienza aceptando el conflicto diciendo que iba a descansar esa misma noche. Como se entiende en la obra Bernarda como madre es la última en irse a dormir y la primera en levantarse por las mañanas, o al menos eso es lo que ella quería representar. Esta vez Bernarda se va dormir sabiendo lo que estaba ocurriendo en ese momento, lo que denota el tema principal del extracto y marca el tema propuesto para el primer apartado. En el siguiente par de líneas (3 y 4). Bernarda declina la pregunta de la Poncia afirmando que la presente noche ella iba a "dormir bien" (línea 4), lo que nos lleva a deducir según contexto que todo esto a Bernarda la tenía preocupada y que no la dejaba dormir bien por las noches y que ya no tenía intención de seguir haciéndolo. Entre las líneas 4 y 5 hay un cambio de escena en la cual quedan la Poncia y la Criada.  La Poncia en las líneas 5 y 6 se expresa a medida de metáforas para referirse a que cuando uno no puede con el conflicto, lo mas fácil es hacer nada al respecto o "volver las espaldas" como exclama la Poncia. A su vez, la Poncia también hace referencia al mar; el agua, elemento liberador en la obra. La Criada en las líneas 7 y 8 igualmente responde con otra metáfora para decir lo mismo que la Poncia, pero con una metáfora diferente, la cual nos cuenta que Bernarda tiene el conflicto en frente de sus narices pero que no lo quiere ver y para no hacerlo "se pone una venda en los ojos". La Criada también habla sobre el orgullo lo cual es algo que a Bernarda le sobra con su personalidad superiora al resto, de una familia honorífica y de mucho dinero. El siguiente diálogo, que corresponde a la Poncia, afirma que no pudo hacer nada y que ella "intentaba atajar las cosas" (líneas 9 y 10) metafóricamente, pero, esto no lo iba a seguir haciendo porque siente miedo a  el conflicto. En este caso, también se puede ver una aceptación al conflicto por parte de la Poncia, quién a pesar de no estar estrictamente relacionada con el conflicto, igualmente juega un papel decisivo en el desenlace de la historia. El siguiente trío de líneas (11, 12, 13), también correspondiente al diálogo de la Poncia, representa el conflicto metafóricamente comparándolo con un silencio en la casa el cual esta siendo amenazado por múltiples tormentas en cada cuarto de la misma casa y que cuando estas tormentas se juntaran y estallaran, acabarían con nada bueno, posiblemente con una larga discusión y una separación por parte de las hermanas y la madre, la Poncia y la Criada junto con los otros empleados de Bernarda igualmente se verían afectados por esto.

El segundo apartado comprende las líneas 14 a 37. Este apartado tiene como tema "la imagen del hombre en el conflicto". El hombre a lo largo de toda la obra es crucial y decisivo, a pesar de que no dialoga con los personajes en escena, pero es mencionado múltiples veces, y en este caso representa el eje del conflicto.

En las estrofas primerizas de este apartado (14, 15 y 16), nos encontramos con la Criada refiriéndose al hombre como enemigo de Bernarda. El deseo de las mujeres solas en la casa por un hombre sobrepasa la obediencia y respeto que ejerce Bernarda a sus hijas. A lo largo de la obra el deseo de pasión hacia el sexo opuesto es representado por el deseo de tomar agua o a sentir sed, como se verá mas adelante. En las líneas 17 y 18 la Poncia defiende a Pepe el Romano como actor en el conflicto justificándolo, dándole toda la culpa a Adela, quién  provocaba  a Pepe. En las líneas 19 y 20, continuando el diálogo de Bernarda, esta justifica a Pepe por el solo hecho de ser hombre, mostrando este último argumento que da, como más importante y decisivo a la vez, que el hecho de que Adela halla provocado a Pepe. Luego de esto, el diálogo entre la Poncia y la Criada toma un sentido mas chismoso. En las líneas 21, 22 y 23 ambas comentan acerca de lo poco que saben sobre los encuentros amorosos entre Adela y Pepe. Nunca se habla concretamente de las relaciones sexuales que ambos sostenían, pero como la conversación se torna chismosa, esto se expresa a través de indirectas o con dobles sentidos: "(En voz baja) Y otras cosas". En las líneas 24 y 25 la Poncia desea abolir el conflicto cruzando "el mar" del que se hablaba anteriormente refiriéndose a Bernarda dándole las espaldas a este mar aceptando el conflicto y no pudiendo con él. En cambio la Poncia desea escapar por ese mismo mar e irse de la casa. Subsiguientemente, en las líneas 28 y 29, la Poncia describe como el conflicto ha madurado, o sea, ya ha evolucionado de una forma en que no tiene reverso. Esto significa que ahora Adela esta decidida a hacer todo lo posible para lograr su objetivo (quedarse con Pepe el Romano) y que las otras la vigilan a todo momento (con sentimientos de celos). A continuación, en las líneas 30 a 33, la Poncia y la Criada platican sobre Martirio, la que describen como un "pozo de veneno", refiriéndose a Martirio como alguien que le hace daño al prójimo, y que a causa de los celos de no poder obtener a Pepe el Romano, se desquita con las demás. Cabe destacar que el Romano nunca elegiría conscientemente a Martirio por sobre Angustias (quien poseía el dinero) y Adela (quien poseía belleza y juventud). En el siguiente cuarteto de líneas (34 a 37), la Poncia describe a las hermanas como "mujeres sin hombres", justificando su actuar a la falta de pasión y matrimonio por sobre la familia.

El tercer y último apartado que conlleva las líneas 38 a 54, lleva como tema "la introducción al desenlace del conflicto". Esto se refiere a que esta es la parte del conflicto, el hecho en general de el romance de Adela con Pepe el Romano el cual lleva como desenlace el trágico final de la historia.
El apartado comienza con la entrada de Adela en escena.


En la línea 38, la Poncia astutamente se percata de el ladrido de los perros por el portón, para luego la Criada unírsele en su respectivo diálogo. El ladrido de los perros es debido a Pepe el Romano, quien sin dialogar ni ser mencionado se entiende que era él, quién estaba junto con Adela aquella misma noche. Al rato después entra Adela en escena en la línea 41. la Poncia pregunta sabiendo la situación de Adela y donde ella estaba, incluso con quién estaba, "¿no te habías acostado?" sarcásticamente, sin esperar la respuesta verdadera de Adela, mas bien con motivo de saber cual sería la evasión a esta pregunta que efectuaría Adela. Esta responde en la línea 44 que quería beber agua. Nuevamente el agua como elemento se ve involucrado. Ésta vez no es el mar, que como se dijo representa el conflicto, sino que es agua que se bebe, es decir que representa el deseo de pasión por el sexo opuesto, ya concretamente por Pepe. Pero esta vez Adela, como mas atrás en la obra se expresa, tiene sed, pero es capaz de saciarla con el vaso de agua que disponía en la mesa, no como en otra ocasión que sintió sed pero no fue capaz de saciarla en aquel momento. En la línea 46 se vuelve a hacer presente la sed, la cual "despierta" a Adela obligándola a saciar su sed por Pepe el Romano, el elemento vital de Adela, gracias a el ella vive y la desaparición de este elemento vital no podría ser soportada por Adela quién decide acabar con su vida pensando que el Romano había muerto. En la siguiente escena, con el abandono de Adela, quedan la Poncia y la Criada nuevamente, solas, chismeando como antes de el pequeño paréntesis con la entrada de Adela, quejándose de como los problemas ajenos a ellas repercuten igualmente en ellas. En las líneas 50 y 51 la Poncia afirma que se merece un descanso, Bernarda no tiene como desahogarse de todos los problemas que ella cree que tiene o que ella misma crea, que decide hacerlo en sus empleados, Bernarda para este punto cronológico en la obra  ya se encontraba durmiendo, haciendo como si no supiera lo que estaba ocurriendo porque no se quería enterar directamente, sino que lo hacía indirectamente con la ayuda de la Poncia, quién ya estaba harta de espiar a las vecinas para luego compartir los chismes con Bernarda, ahora debía hacerlo en la misma casa.

A modo de conclusión, debemos destacar el nivel de liderazgo que poseía Bernarda en la casa al principio de la obra y al final. Al principio de esta, ella era respetada y se hacía todo lo que ordenaba. Todo comienza con Adela poniéndose un vestido verde, color representante de libertad y alegría, siendo tomado por Bernarda como un acto revolucionario de lo cual mas adelante estaría en lo correcto. Para el tiempo cronológico de la obra en la cual fue realizado el comentario, Bernarda ya había aceptado el conflicto, es decir, la revelación por parte de las hijas, especialmente de Adela. A medida que se acerca el desenlace de la historia, Bernarda ya no posee el mismo respeto de sus hijas hacia si persona, ya que no supo mantener este respeto, que en algún momento lo tenía que perder. El enemigo de Bernarda, el hombre, había triunfado en Adela. Al final de la obra en la última escena y acto de esta, Bernarda clama por silencio, tal cual lo hace al principio de la obra, pero esta vez las hijas no se callan y continúan hablando hasta después de que Bernarda haya exigido silencio múltiples veces. Bernarda ya había perdido su poder en la casa casi del todo, desde ahora queda a la imaginación del lector lo que ocurre después de aquella escena, posiblemente Bernarda habría seguro perdiendo este poder hasta quedar totalmente sola ella y su fortuna. El extracto comentado refleja uno de los muchos arrebatos de Adela con su plan revolucionario, pero sin duda corresponde a el mas claro y decisivo de todos para Bernarda, para Adela misma y sus hermanas.



Bibliografía:
Consultado en línea el 29 de abril, 2015: "es.wikipedia.org/wiki/Federico_García_Lorca"
Consultado en línea el 29 de abril, 2015: "federicogarcialorca.net/"

Luca, Juan Ignacio (1998). La Casa de Bernarda Alba
Madrid: Ediciones Cátedra S.A., 1998

jueves, 26 de marzo de 2015

Comentario de Poema

DIRECTORIO
Hay una tos reseca
como de cigarrillo
después
un comentario murmurado

un arrastre de silla
dos bostezos
la lectura del acta anterior
esa peste.

El delgado tabique
toma partido y cuenta
nos cuenta todo
como un gran secreto.

Ahora un largo silencio
alguien escribe
alguien
y a mí todo eso
ni me va ni me viene.

Se discute
se vota
se toma coca cola
en una paz cansada
se estudia el presupuesto.

De pronto uno difunde
el alerta.
Otros gritan.
Este dice: «Jamás»
y aquéllos dicen: «Nunca».

Los reproches golpean
la tímida mampara
pero yo estoy tranquilo
tranquilo e importante.

Un orgullo pueril
me enciende
y sobriamente
reconozco que ahora
están hablando de mí.


Directorio es uno de los poemas incluidos en Poemas de la Oficina (1956), el cual es el cuarto libro de poesia por el autor uruguayo Mario Benedetti (1920 - 2009). Mario Benedetti, nacido y criado en Paso de los Toros, Uruguay, fue unos de los autores mas venerados de la generación literaria de 1957, y es un una de las figuras mas prominentes de la literatura hispanoamericana del siglo XX. Entre sus obras mas destacadas se encuentran: la Tregua (1960), Buzón de Tiempo (1999) y Vivir Adrede (2007). La generación literaria de 1957 (la cual Benedetti es integrante de), fue la tercera generación literaria en la cual se fomento el genero surrealista. Los autores que pertenecen a esta generación se interesaron por los temas de el problemático mundo social de su ciudad, en la cual dejan la perspectiva estereotipada de el campo y se fomentan en su propia realidad. En esta generación se incluyen autores como el chileno Jose Donoso (1927), Gabriel Garcia Marquez (1928) y el alemán Guenter Grass.  Poemas de la Oficina fue el primer éxito de Mario Benedetti como autor y el libro que le dio paso hacia la literatura popular uruguaya.Todos los poemas incluidos en este libro (incluido Directorio) tomaron inspiracion de la coleccion de poemas Cuentos de la Oficina (1925) por autor argentino Roberto Mariani. Los temas mas concurrentes tratados en este conjunto de poemas son en general: la rutina larga y repititiva de la vida ciudadana, la poesía burocrática, el hombre medio, la monotonía de la vida cotidiana, la frustración constante debido a la monotonía. 


 El tema del poema es la envidia. El empleado envidia a su jefe y le gustaría estar en el puesto de jefe. Por eso el hablante lírico se siente orgulloso de ser objeto de discusión en el directorio.

El poema comprende estrofas de 4 y 5 versos. No predomina ningún numero de silavas por verso. Están presentes versos de arte mayor y arte menor a pesar de que predomina el arte menor en el poema.

Comprende los siguientes apartados

Apartado 1: La introducción del poema. El hablante describe el "ambiente como silencioso y tenso". (Versos 1 a 8)
Apartado 2: Continua la forma descriptiva y ambiente silencioso. El hablante se disgusta con la lectura monotona del acta de la oficina. "los secretos se revelan como un libro abierto". (Versos 9 a 17)
Apartado 3: Continúa la descripción de lo que acontece. "la inminente discusión estalla". (Versos 18 a 31)
Apartado 4: "el futuro del hablante en la oficina se nubla". (Versos 32 a 36)



De los versos 1a 4, el hablante describe el ambiente oficinesco como silenciosos en el cual se puede escuchar claramente murmullos y otros detalles que no se escucharían en un ambiente normal. Compara la voz ronca y reseca de una persona con un cigarrillo. En este caso no se refería a una comparación entre la voz ronca y seca de una persona con la voz de un cigarrillo, claramente, sino que estaba refiriendo a la voz reseca y ronca que produce el cigarrillo a un fumador constante al hacerse daño en la garganta con el tabaco.

En los cuatro siguientes versos (5 a 8) el hablante se limita a describir el ambiente oficinesco.  El sentimiento en este momento del hablante es el disgusto. Se esta llevando a cabo la sección mas inútil y aburrida según el hablante, la lectura del acta anterior. El hablante, en este caso, usa estos detalles de poca importancia (el arrastre de una silla, dos bostezos) para describir el ambiente de la oficina como poco estimulante.

El siguiente verso (9), en la estrofa que continúa, el hablante se refiere como "delgado tabique" metafóricamente a el jefe del directorio. En este mismo verso también se aprecia en epíteto el cual a nuestro parecer es empleado por el hablante con motivo de sarcasmo para referirse al jefe del directorio anteriormente mencionado como una persona cuya nariz tiene un tamaño desproporcionado y mas grande que lo normal. Hasta este punto del poema y como se verá mas adelante se ve presente un encabalgamiento constante acompañado de la constante forma descriptiva de los sucesos que nos habla el hablante ya que la idea simplemente continúa de verso en verso. En este caso este encabalgamiento se encuentra presente a lo largo de las estrofas aunque en algunos casos se presenta entre estrofas como se demuestra entre el verso 4 y 5. En los siguientes versos (10,11,12) el hablante continua describiendo lo que acontece con un encabalgamiento. En el verso 12 el hablante compara lo que el jefe del directorio revela al resto del directorio como un secreto, el cual claramente ya no es mas un secreto. Lo que estrictamente significa la palabra "secreto" en este verso es simplemente lo que acontece en la oficina. Esta estrofa (número 3) se relaciona con la siguiente a pesar de que no existe un encabalgamiento entre los versos entre estas estrofas (versos 12 y 13). En el verso 13 el hablante nos hace saber que el jefe ya ha terminado su exposición de  "secretos" refiriéndose con un epíteto nuevamente a un "largo silencio". En este silencio que vuelve a predominar como al inicio de la junta de directorio, el hablante escucha a otros miembro que escriben en los versos 14 y 15 mediante una anáfora seguida por otro epíteto en el verso 16 encabalgado con el verso 17 el cual nos muestra a simple vista que al hablante no le interesó para nada lo que dijo su jefe anteriormente (a mi todo eso ni me va ni me viene), dando a revelar el tema del poema en el cual predomina por sobre todo un sentimiento de envidia del hablante lírico hacia su jefe. Si continuamos profundizando aun mas el hecho de que el hablante se sienta envidioso con su posición en el directorio con respecto su jefe, aparte de referirse a el como "delgado tabique", nos damos cuenta de que esta envidia lleva a una indiferencia en la que el hablante en la oficina lo único que hace es trabajar rutinaria y monótonamente en la oficina sin importarle los problemas de esta, el simplemente cumple con su rol, los problemas del resto no son importantes, comportamiento clásico en ambiente oficinesco en el cual los adjetivos que predominan son la frialdad, indiferencia y la inexistencia de empatía. Esto anterior es algo que se encuentra presente en todos los “poemas de la oficina” de Benedetti, quien claramente estaba en desacuerdo con este tipo de ambiente y estilo de ganarse la vida.

En la siguiente estrofa se utiliza una anáfora en los versos 18, 19 y 20 con la palabra “se” para encabalgar dichos versos y continuar con la constante descripción que se aprecia anteriormente en el poema. En la misma estrofa el verso 21 significa una pausa para esta anáfora y así continuar con esta anáfora en el verso 22. El propósito de esta pausa es personificar a la “paz” con el adjetivo “cansada”, es decir una paz que ya no puede seguir aguantando por mucho mas tiempo, que está apunto de cansarse y romper en discusión. El hecho de estar monótonamente discutiendo y votando en el directorio ha generado lentamente que el ambiente calmo se convierta en un ambiente tenso que afecta a cada uno de los funcionarios en la oficina apagando lentamente las almas de las personas convirtiéndolas cada vez mas en entes que lo único que hacen es producir en vez de vivir.

En la siguiente estrofa que comprende los versos 23 a 27 el hablante rompe la anterior forma descriptiva con un encabalgamiento constante y la reemplaza por una forma igualmente descriptiva con encabalgados pero de forma dialógica, es decir describe los diálogos que están sucediendo en el directorio. El verso 23 y 24 se presenta una esticomitía (encabalgamiento que comprende a ambos versos por completo). En los versos 25, 26 y 27 damos por concluido el “cansancio de la paz” que se vio a cabo anteriormente, el directorio entra en discusión, como se inminencia, por un motivo que el hablante no especifica que, considerando la precisa forma descriptiva del hablante, este da a entender que una vez mas este no estaba prestando atención a lo que acontecía en el directorio. Lo que nos lleva a replantar la postura de indiferencia ante el resto del directorio  que aconteció en los versos 16 y 17.

El verso 28 en la siguiente estrofa retoma la anterior descripción encabalgada constante presente en la mayoría del poema. El hablante personifica “los reproches que golpean”, en relación a la discusión que se esta llevando a cabo en el directorio. Este verso se encuentra encabalgado con el verso siguiente (29) ya que la “tímida mampara” esta siendo “golpeada” por los reproches de los integrantes del directorio en la discusión que se efectúa. El hablante personifica a la mampara como tímida, aparte de usar un epíteto, con motivo de dar a entender que la mampara a recibido muchos “golpes” hasta la fecha, significando esto que las discusiones en el directorio y la oficina en general son pan de cada día. Los siguientes versos (30 y 31) el hablante por tercera vez denota un sentimiento de envidia y desinterés. En verso 30 el hablante se siente “tranquilo” con todo lo que acontece a su alrededor, y en el siguiente verso (31) el hablante reitera la palabra “tranquilo” a través de una anáfora y encabalgamiento con motivo de añadir a su tranquilidad un sentimiento de importancia que oculta su envidia, ya que, como el hablante no es importante en este directorio, el desearía ser importante, pero no es mas que un trabajador de oficina que esta destinado a seguir siendo.

El siguiente verso (32) que se aloja la ultima estrofa comprende el cuarto y último apartado del poema el cual se refiere a que “el futuro del hablante en la oficina se nubla”. En el verso 32 el hablante se enorgullece de si mismo, pero, como hemos visto anteriormente el sentirse orgulloso no es un sentimiento de oficina o que se encuentre presente en el ambiente del hablante, por lo tanto el “orgullo” va acompañado con otro adjetivo: “pueril”, un orgullo carente de importancia, indiferente totalmente, dejando a la palabra orgullo inexistente ya que un orgullo pueril es prácticamente un orgullo inexistente como tal, una vez mas el hablante se encuentra desinteresado con lo que esta pasando, pero, esto si lo especifica en los siguientes versos. El hablante entra en alerta por primera y única vez en la junta de directorio y se da cuenta de que ahora el es el tema de conversación. En el verso 34 el hablante se encuentra “sobrio” y claramente no se refiere a que antes estaba bajo los efectos de alguna droga. Anteriormente como fue analizado el hablante no esta atento a lo importante que ocurre en el directorio, mas bien se fija en las cosas que nadie mas se fijaría o prestaría atención, por lo tanto el sentimiento de sobriedad refleja el hecho de que por primera vez el hablante va a tomar importancia en algo que ocurre en el directorio ya que en este momento el es el tema de discusión, si así no lo fuera, el hablante no estaría “sobrio” y estaría en el mismo estado en que se encontraba anteriormente al inicio de la junta de directorio: distraído, frio e indiferente, por lo tanto el estado de sobriedad del hablante es estado de alerta y interés. Para profundizar mas el tema de este apartado consideramos el sentimiento de desinterés gracias a la envidia del hablante como perjudicial para este y por tanto para su productividad en la oficina, y a sus vez, que esta envidia y desinterés están presentes en todas las juntas de directorio a las cuales el hablante ha asistido, lo cual nos lleva a deducir que el hablante esta apunto de ser amonestado o a ser despedido de su trabajo.


A modo de conclusión podemos recalcar la frustración del hablante en la oficina, el cual es un tema común en los poemas que incluyen el poemario. En cuanto al tema del poema podemos afirmar que existe una envidia presente por parte del hablante hacia su jefe. Esta envidia anhela a que el hablante desea estar en la posición de jefe en la oficina, pero como esto no se da, surge una consecuencia en el hablante el cual es la indiferencia y el desinterés a lo que pasa en la oficina. Esto último lleva a considerar a los empleados que trabajan en una oficina como entes que lo están destinados a trabajar únicamente, algo que no es considerado una vida como tal. Benedetti propone que Uruguay esta convertida en una gran oficina repleta de entes sin vida, que solo se interesan en beneficio propio y en el beneficio de su estrecho círculo. El ambiente oficinesco, por ciertas personas representa un ambiente de competencia, en el cual sobreviven solo los mas ambiciosos y que en la mayoría de los casos, no se llega al éxito limpiamente, sino que se pasa a llevar a otras personas en este camino al éxito, por lo tanto la envidia del hablante hacia su jefe, considerando que no todos en la oficina sienten lo mismo, refleja que el actual jefe del hablante llegó a su actual puesto pasando a llevar a este, por eso existe una envidia y un resentimiento por parte del hablante. 







Bibliografía: http://es.wikipedia.org/wiki/Mario_Benedetti